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domingo, 6 de octubre de 2019

La decepción triunfa en Túnez y marchita aún más la “primavera árabe”

6 octubre, 2019
Túnez, 6 oct (EFE) / Javier Martín / foto: @almayadeen_es.- La alta abstención, fruto de la decepción, la frustración, el hartazgo y la desconfianza en la clase política, marcó hoy las terceras legislativas celebradas en Túnez desde el triunfo en 2011 de la entonces esperanzadora y ahora marchitadas “primaveras árabes”.



A falta de los resultados definitivos, la participación se cifró en torno a un raquítico 32 por ciento, más de 12 puntos por debajo de las elecciones presidenciales celebradas el pasado 15 de septiembre y muy lejos del 67.70 por ciento de los comicios de 2014, ganados por la ya prácticamente desaparecida plataforma “NIdaa Tounis”.
Las cifras de participación ofrecidas por la Instancia Superior Independiente Electoral (ISIE) a las 14.30 mostraban un mayor porcentaje de votos en la capital y un raquítico y clarificador 13 por ciento en la empobrecida región minera de Gasa, uno de los núcleos del alzamiento popular que permitió derrocar la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Alí.
Por rango de edad, la participación fue superior entre los mayores de 45 años y extremadamente escasa entre los jóvenes de 18 a 25 años, que apenas se asomaron a los colegios electorales, sin colas ni atascos durante una jornada electoral marcada por la ausencia de incidentes graves.
Por género, fueron los hombres los que se acercaron a las urnas, con las mujeres muy lejos del 50 por ciento de la participación.
“Es un autentico desastre, un problema muy grave que debemos afrontar. Esto favorece el dominio del conservadurismo y del populismo, que son los ganadores de estos comicios”, explicaba a Efe al cierre de los colegios un alto responsables del partido de izquierdas “Frente Popular”.
“Debemos replantear la situación y reflexionar por qué ha ocurrido. Esto ya no es una lucha entre la izquierda y la derecha, sino entre el frente que propone el progreso y aquellos que se aferran al conservadurismo. Y claramente el conservadurismo se ha hecho fuerte en Túnez, con apoyo del populismo”, agregó.
En este contexto, tanto el partido conservador religioso islámico “Ennahda” como los populistas “Corazón de Túnez” del magnate de los medios de comunicación Nabil Karoui, en prisión preventiva desde el pasado 23 de agosto por un presunto delito de evasión fiscal y blanqueo de capitales, reclamaron la victoria.
El partido de Karoui -candidato que disputará la presidencia al jurista ultraconservador Kaïes Said en la segunda vuelta de las presidenciales previstas para el próximo 13 de octubre- envió un comunicado de prensa a Efe apenas media hora después del cierre de los comicios con una estimaciones propias a pie de urna que le concedían ventaja sobre “ennahda”.
Los resultados preliminares, sin embargo, se esperan para el miércoles próximo, apenas cuatro días antes de que los tunecinos vuelvan a las urnas por tercera vez en un mes, esta vez elegir presidente.
“Yo he votado al neodestur. El país está muy sucio e inseguro, no hay trabajo ni futuro, con Ben Alí estábamos mejor, al menos había seguridad”, confesaba a Efe Selima, una mujer de unos 40 años, funcionaria de profesión, que depositó su voto en un barrio de clase media del norte del país.
En un centro de La Marsa, una de las pequeñas poblaciones del cinturón costero acomodado de la capital , Firas, un estudiante de Economía aseguraba haber votado “para defender la democracia”.
Pero admitía que la mayoría de mis amigos no iban a participar. “Vinieron otras veces pero ahora están cansados. Muchos creen que la revolución no sirvió para nada. Es verdad que la situación económica es la misma, pero debemos mantener la esperanza”, agregó.
En otro colegio de la población vecina de Gammarth, una de las más ricas de la zona, Nabil, médico de profesión, entendía las razones de los jóvenes pero no las compartía.
“No saben lo afortunados que son de poder decidir. Antes no se podía, La revolución es un proceso largo, se necesita tiempo para cambiar las cosas. No se pueden bajar los brazos”, subrayaba.
La aguda crisis económica ha jugado, igualmente, en contra del proceso democrático, única conquista de una revolución que muchos comienzan a percibir como un fracaso.
La economía apenas ha cambiado desde entonces, con los mismos problemas de paro juvenil, pobreza, corrupción e injusticia social que presentaba la dictadura.
En la actualidad, el índice real de paro supera con creces el 25 por ciento, la inflación está desbocada, el dinar se ha devaluado, las oportunidades de futuro evaporadas, en particular para los jóvenes con formación y la mirada a la emigración como solución retornando a niveles de hace un década.
En este ambiente, la baja participación parece haber favorecido a “Ennahda” y a “Corazón de Tounis”, y certificado la muerte del partido que ganó las elecciones hace apenas cuatro años, pero también la fragmentación de la cámara, lo que hace prever una compleja negociación para la formación de gobierno.
Según la Constitución tunecina enmendada en 2014, el partido que gane las elecciones tendrá dos meses para presentar un Ejecutivo y lograr el respaldo de 109 diputados.
En caso de fracasar, el presidente de la República podrá encargar a una persona la formación de ese gabinete, para lo que igualmente tendrá un plazo de dos meses y necesitará el respaldo de la mayoría simple de los diputados de la cámara. EFE

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